Aquiles Nazoa: Centenario del cronista del humor

Aquiles Nazoa fue un ser humano de brillante trascendencia existencial, sensible, de pensamiento profundo, de conducta solidaria con las necesidades de los desposeídos, y ello varias veces le costó su libertad, y hasta el destierro durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Este caraqueño que salió del barrio El Guarataro, construyó un camino autodidacta, para dejarnos desde el mundo de la escritura, el humor, la poesía y el periodismo, un ejemplo de hombre verdaderamente revolucionario.

Si se trata de homenajearle cualquier tertulia, cualquier poema, cualquier canción, si proviene de la creatividad popular, él mismo le daría la bienvenida, porque fue un fiel creyente en los poderes creadores del pueblo.

Nazoa reivindicó en los venezolanos valores como La paz, el humor y el amor, la amistad, la solidaridad y el afecto familiar.

Este intelectual, defendió la idiosincracia y el rescate de la identidad venezolana, y puso en alto siempre, el valor de las cosas sencillas; se ocupó con su pluma de la cultura popular y de los sueños de los niños, a quienes defendió como lectores, y como receptores fundamentales de la cultura.

Su propia infancia fue musa para su poesía; dijo creer, en unas monedas de chocolate, que atesoró secretamente debajo de la almohada de su niñez.

El relató, desde la pobreza que vivió de niño, cuando Venezuela era regida por la férrea mano de Juan Vicente Gómez, detalles cotidianos de lo que el venezolano vivía. Asumió entonces la elaboración de una poesía rebelde para cuestionar las injusticias.

Este también ensayista venezolano, desarrolló en su creación literaria la crítica social, a través del humor, y planteó criterios de cambio, a propósito de creencias tradicionales, apegadas a la cultura occidental; su famoso credo plantea una rebelde filosofía de reto ideológico, y propone inusitados paradigmas de imaginación y libertad.

La historia de un caballo que era bien bonito, Ratabillo de Navidad, Las Lombricitas, El Caballo de Manteca, Poema de Animales, Fábula de la Ratoncita Presumida y el Transeúnte sonreído, son entre muchas de sus obras, expresión de la versatilidad de una pluma genio que fue capaz de escribir su propio credo.

Por Claritza Herrera/ Fuente CENAF Ilustración Edgar Guerrero