Nicolás Maduro: Guerra económica provoca tantas víctimas como la guerra real

La rueda de prensa del presidente Nicolás Maduro tuvo lugar en Miraflores el 14 de febrero. Para los 20 medios nacionales e internacionales presentes en el Salón Ayacucho o conectados a través de Skype, Maduro ilustró los términos de la demanda contra el gobierno de los Estados Unidos, presentada a los jueces de la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya por el Canciller Jorge Arreaza. Una denuncia por graves crímenes de lesa humanidad contra el pueblo de Venezuela, basada en el Estatuto de Roma, que regula en su preámbulo el funcionamiento de la CPI, y define, en el artículo 7, los crímenes de lesa humanidad contra la población civil.

Una iniciativa anunciada por el presidente durante la gran marcha para apoyar a los trabajadores y a las trabajadoras de la aerolínea nacional Conviasa, golpeada por nuevas medidas coercitivas ilegales por parte del gobierno de Estados Unidos, a pedido de la extrema derecha venezolana. El enésimo gesto de arrogancia que llevó al gobierno bolivariano a plantear con fuerza el problema en todas las instancias internacionales, como ya había sucedido antes. Esta vez, sin embargo, el camino elegido es el de la justicia internacional en la CPI.

Un acto que puede abrir el camino para un renovado entendimiento jurídico en defensa de los pueblos que, como Cuba, sufren la arbitrariedad y la arrogancia del imperialismo estadounidense sin encontrar una barrera en la legalidad internacional. Hasta ahora, de hecho, ningún país ha presentado una demanda similar ante la CPI, un organismo que actúa directamente contra las personas y no contra los estados.

Sin embargo, un camino difícil, dadas las contradicciones y debilidades del sistema de las Naciones Unidas, demostradas – ha denunciado Maduro – por la «propensión a criticar a los débiles del mundo, a señalar a los gobiernos independientes» en lugar de prevenir “las numerosas violaciones a la legalidad internacional impuestas por el imperialismo norteamericano”.

Sobre esto, agregó el presidente, en las Naciones Unidas «hay un debate permanente que se mueve dentro de estas contradicciones para hacer cumplir el derecho a la paz de los pueblos y por qué se imponga la justicia en este siglo 21». Un siglo en el que se encuentran las aspiraciones llevadas a cabo por las muchas batallas del siglo 20, por la resistencia de los pueblos que derrotaron al nazi-fascismo, que han establecido la formación de un sistema común de reglas compartidas por todas las naciones.

El gobierno bolivariano apela hoy a ese sistema de reglas compartidas para pedir justicia, en nombre de todos aquellos que quieren un futuro de paz e igualdad, mientras son perseguidos constantemente por un imperialismo que intenta imponer su modelo de desarrollo, devastador para la humanidad y el medio ambiente.

«No puede ser, denunció el presidente, que el gobierno norteamericano desencadene este ataque permanente contra la sociedad venezolana, prohibiendo la importación de alimentos, medicinas, la compra de maquinaria, la venta de petróleo y bloqueando el oro de Venezuela. Hemos sufrido pérdidas económicas de más de 30.000 millones de dólares».

Es «una guerra invisible pero igualmente mortal que la lanzada con bombas, porque deja igualmente tantos muertos en el suelo». Una guerra que quiere «producir un cambio de gobierno, el objetivo principal de la política norteamericana hacia aquellos estados que considera hostiles o contrarios a sus intereses».

Una vez más, Venezuela está haciendo historia, imponiéndose como un laboratorio de dignidad y resistencia a los ataques multifacéticos lanzados por la guerra de cuarta y quinta generación. Por lo tanto, Maduro enfatizó el espíritu con que el gobierno bolivariano lleva sus razones a los organismos internacionales: de pie, reclamando sus derechos legítimos, pero sin victimización. Por esta razón, el presidente llamó a movimientos, organizaciones, y gobiernos que no aceptan la arrogancia imperialista a defender el derecho del pueblo venezolano «a construir su propio desarrollo y futuro en paz».

Invitó a establecer «grupos de amigos de Venezuela» para acompañar al gobierno bolivariano en esta batalla de interés general. “Pido apoyo y solidaridad a todo el mundo, les pido que se pongan al servicio de la justicia y la defensa del derecho internacional de Venezuela en la CPI. Nuestro pueblo, dijo, sufre una agresión sin precedentes en la historia del continente latinoamericano «.

En respuesta a las preguntas de los periodistas, Maduro abordó cuestiones más amplias, relacionadas con la política económica del gobierno, los ataques provenientes de sus fronteras, Brasil y Colombia en particular, y los avances del diálogo con esa parte de la oposición que rechaza el golpe, y la injerencia extranjera. La dolarización que se está imponiendo en el país, se ha preguntado, ¿está produciendo nuevos niveles de desigualdad y destruyendo los logros del socialismo bolivariano?

«Estamos en una economía de resistencia – respondió Maduro -, que se autorregula a partir de la introducción de la moneda convertible. Es una opción que se dio en medio de una guerra y que permitió que la economía respirara «. Las desigualdades entre una población que tiene acceso a moneda extranjera y una que no la tiene, especificó, es un fenómeno transitorio que se está resolviendo con la introducción de la criptomoneda Petro, que realizó sus primeras pruebas con éxito.

«Este es el año de la implantación definitiva del Petro como mecanismo para defender a la sociedad», dijo Maduro, prometiendo un amplio debate en el país y reiterando que en Venezuela hay un gobierno revolucionario, socialista y humanista: inclinado hacia una actitud pragmática cuando sea necesario, pero que «continúa protegiendo a millones de venezolanos del sistema de Misiones y Grandes misiones».

En cuanto a los planes desestabilizadores de los países vecinos, subordinados a los EE. UU., explica el presidente, Venezuela bolivariana responde renovando un «plan integral de defensa de la nación» que involucra y motiva en la unión cívico-militar a todos los sujetos principales de la revolución bolivariana.

Geraldina Colotti/ Cuatro F