Francisco Ameliach: Despertar 4F

Foto Iván Pernía

Cuanto más se militariza el mundo capitalista, cuanto más se extiende la penetración de la sociedad disciplinaria, que alimenta a la industria de control y a las empresas de seguridad privada a nivel global. Mientras más gobiernos capitalistas se arrodillan ante los dictados del complejo militar industrial, tratando de camuflar las agresiones imperialistas bajo el disfraz hipócrita de la «guerra humanitaria», más se han extendido los ataques contra aquellos países que, como Venezuela y Cuba, que ponen en práctica las enseñanzas de Lenin y Mao sobre la necesidad de la unión entre el ejército revolucionario del pueblo y el proletariado.

«Ninguna institución de la Rusia soviética deja de darle al Ejército el primer lugar. La historia enseña que los gobiernos que no otorgan una importancia primordial a los asuntos militares llevan a sus países a la ruina «. (Vladimir Lenin).

Una enseñanza que, más de cien años después del nacimiento de la Armada Roja, sigue alimentando la revolución bolivariana en este «febrero rebelde» que destaca la importancia de la unión cívico-militar. Una tesis profundamente inervada a la historia de la izquierda radical venezolana. Ya en 1957, una de las tesis aprobadas por el Partido Comunista de Venezuela (PCV) había destacado la necesidad de una alianza cívico-militar capaz de hacer que la revolución en Venezuela sea exitosa.

Una visión que, a partir de 1964, a través del trabajo de Fabricio Ojeda, intentó anclar el marxismo-leninismo a la especificidad venezolana, combinándolo con la idea de las «tres raíces»: el Libertador Simón Bolívar, Ezequiel Zamora, el soldado que luchó por los derechos de los campesinos, y el maestro de Bolívar, Simón Rodríguez.

En este contexto toma forma la política del Partido de la Revolución Venezolana (PRV) para contactar a jóvenes cadetes y entrenarlos como revolucionarios infiltrados en la Academia Militar de Venezuela. Adán Chávez, el hermano mayor del Comandante, entonces militante del PRV, en el libro Hugo Chávez. Así comenzó todo (Vadell Hermanos), cuenta cómo contactó a su hermano menor, el ex niño pobre de Sabaneta destinado a cambiar el destino del país, para este objetivo.

En esta entrevista, Francisco Ameliach retoma ese hilo de reflexión para explicar el papel «bolivariano, antiimperialista y antioligárquico» de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que emanó de las profundas reflexiones generadas a partir del 4 de febrero 1992 con la insurrección cívico-militar liderada por el Comandante Chávez.

Génesis, nace el MVR-200

Francisco Ameliach, ex-gobernador del Estado Carabobo, diputado de la Asamblea Nacional Constituyente y miembro de la Dirección Nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), fue testigo de los acontecimientos que empezaron a gestarse en la Academia Militar, en los tiempos que el Hugo Chávez era cadete.

Relata que en 1980 Chávez junto con Jacinto Pérez Arcay organizó círculos de lectura en la Academia Militar, que para 1982 tomaron cuerpo y sería el origen del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200). Fue un tiempo marcado por dos fechas desencadenantes: el año bicentenario del natalicio de Libertador Simón Bolívar en 1983, que generó todo un debate en el seno de la Academia de rescatar el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, convirtiéndolo en acción revolucionaria.

“En aquellos círculos se decidió que nuestra ideología debía inspirarse en las raíces de nuestro subconsciente histórico, como basado en el pensamiento de Simón Bolívar.
Ameliach ubica a la Rebelión Popular de 1989, como otro factor que hizo que un grupo de jóvenes oficiales se alzaran en armas la madrugada del 4 de febrero de 1992.

“El arma secreta de Venezuela para enfrentar el imperialismo ha sido lo que llamábamos en aquello círculos: el fuego sagrado, el amor a la patria, el pensamiento bolivariano basado en la acción y en su carácter antiimperialista. Yo me gradué en 1984, en la misma promoción del general Padrino López, cuando éramos alferes recibimos a Diosdado. Nosotros ya estábamos en cuarto años, casi de salida, Chávez lo vio y nos dijo ¡Cuidado que ese nuevo no se vaya de baja, porque ese muchacho va a ser bueno! ¡Va a hacer historia en el movimiento!”

“En 1991 Chávez estaba haciendo curso de Estado Mayor en Caracas, y un día me llama a la Maisantera, su casa en el municipio San Juaquín, estado Carabobo, y me dijo que estaba muy contento y me muestra en un folleto, escrito con sus comentarios, lo que sería el Libro Azul, y me dice aquí están las líneas gruesas del Proyecto Nacional Simón Bolívar”.

“Previo a la Rebelión militar de 1992 Chávez nos llamó a un pequeño grupo, dentro del cual estaba Diosdado Cabello, Pedro Carreño, y dijo que lo más probable es que el movimiento militar no tuviese éxito, pero había la necesidad de mandarle un mensaje al pueblo, de que había una juventud militar que estaba dispuesta a colocarse al lado de sus luchas y que después ese pueblo reconocería a esos militares y con esa bandera salimos el 4 de febrero de 1992. Fuimos con un mensaje de amor a nuestro pueblo que había sido masacrado, porque a nosotros nos marcó mucho la orden que había dado Carlos Andrés Pérez en 1989 de masacrar al pueblo, quien en esa ocasión se rebeló contra el paquete neoliberal y fue masacrado por los militares. Se habla de más de 3 mil muertos en fosas comunes. ¿Quién podría haber pensado que solo tres años después confiaría en un grupo de militares que se alzaban contra el gobierno?

El poder según la Cuarta República

Durante la Cuarta República, cuya ideología se sustentó en pensadores como Vilfredo Pareto y Gaetano Mosca, hubo tres elementos que afianzaban el poder de las élites: la despolitización, la cooptación y la última fase es la represión.
Ameliach recuerda como la casta política se esforzó por generar la apatía del pueblo hacia la política.
La cooptación y la cultura del petróleo del imperio que solo se interesó por adueñarse de nuestras riquezas, crearon un sistema educativo para formar profesionales que de forma consciente o inconsciente estaban al servicio de los intereses de las transnacionales petroleras.
Igualmente recurrieron a la represión, en el último informe de 2015 se habla de más de 10 mil víctimas de la cuarta república, 2.200 asesinatos por causa política y 459 desaparecidos, reportados en el Ministerio Público, aunque se sospecha que fueron más, ya que al campesino que se le ocurría ir denunciar también desaparecía.
Según muchos historiadores la represión se estrena en Venezuela durante el gobierno de Raúl Leoni.

4F y el por ahora

La madrugada del 4 de febrero de 1992 ocurrió una insurrección militar que cambiaría el rumbo de la historia de Venezuela. Los insurrectos despertaron al país con una inédita acción militar en contra del paquete neoliberal de Carlos Andrés Pérez. Se identificaron con un brazalete tricolor. La “Operación Zamora” era liderada por el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías y contó con la participación de 2 mil 362 hombres en armas, con 5 tenientes coroneles como cabezas visibles del movimiento, seguidos de 14 mayores, 54 capitanes, 67 subtenientes, 65 suboficiales, 101 sargentos de tropa y 2.056 soldados alistados. Los participantes, pertenecientes a 10 batallones, formaban parte de las guarniciones militares de los estados Aragua, Carabobo, Miranda, Zulia y el Distrito Federal (hoy Distrito Capital).

Cerca de la 1:00 pm, y como parte de las condiciones de la rendición, el líder de la insurrección, el Comandante Chávez, apareció en televisión y dijo: “Primero que nada, quiero dar los buenos días a todo el pueblo de Venezuela y, este mensaje bolivariano va dirigido a los valientes soldados que se encuentran en el Regimiento de Paracaidistas de Aragua y en la Brigada de Valencia: Compañeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros acá en Caracas, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de evitar más derramamiento de sangre. Ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse defintivamente hacia un destino mejor. Así que oigan mi palabra. Oigan al Comandante Chávez quien les lanza este mensaje para que, por favor, reflexionen y depongan las armas porque ya, en verdad, los objetivos que nos hemos trazado a nivel nacional, es imposible que los logremos. Compañeros, oigan este mensaje solidario. Les agradezco su lealtad, les agradezco su valentía, su desprendimiento, y yo, ante el país y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este Movimiento militar Bolivariano. Muchas gracias”.

Ameliach considera que sin duda alguna las palabras de Chávez impactaron porque no era frecuente en aquella Venezuela gobernada por la corrupción y el entregüismo al gran capital, que alguien asumiera la responsabilidad de sus actos, pero además quien lo hacía era un militar que en nada se parecía a un gringo, era un oficial mestizo, con rasgos indígenas e indudable sangre negra.

“Pero nosotros pensamos que el gran movimiento ocurrió cuando en 1994 Chávez sale de la cárcel de la dignidad, como la bautizó, y recorrió calles, veredas, sumergiéndose en las catatumbas del pueblo, transformándose en un fenómeno electoral indetenible que fue capaz de arrancar las raíces de bipartidismo adeco-copayano que gobernó a Venezuela como tras la caída de Pérez Jiménez, siempre sumiso a las órdenes de Washington.
Es cuando se madura el Proyecto Nacional Simón Bolívar y comienza la repolitización del pueblo venezolano. Había que identificar quien era el enemigo histórico, cumpliendo la primera ley de la dialéctica: la unión en base a la lucha de contrarios.

En 1999 fui constituyente y recuerdo que por aquellos días diría que los sueños plasmados en el Libro Azul se habían concretado en la Constitución que se redactó ese año.

Los 4 elementos

  1. La ideología. Chávez decía que lo primero es la ideología, sin ella es imposible la Revolución.
  2. La organización popular, territorial, comunidades, calles, casas. Para impartir la ideología. Eso implica que al que se le va a entregar la caja CLAP se le explique su porqué. Decirle que en condiciones normales no sería necesario pero que existe un bloqueo contra Venezuela cuyo objetivo es que no haya comida ni medicinas con la intención de acabar con la Revolución, entonces se abre un debate que es más efectivo que cualquier cuña televisada o que las redes sociales. En la guerra asimétrica debemos sacarle ventajas a nuestras fortalezas y a las debilidades del adversario. Y una de nuestras fortalezas es la organización. Y en ese aspecto hemos avanzado, como partido y como sociedad. Nosotros podemos tener la comunicación del 2.0, pero es vital en contacto cara a cara, ojo a ojo, lo que en el trabajo político no tiene sustituto.
  3. Organización popular para el debate y solución de solución de los problemas con el apoyo del gobierno revolucionario. La seguridad de la nación se fundamenta en el principio de corresponsabilidad entre el pueblo y el Estado.
  4. Cambio del pensamiento militar latinoamericano. Se impuso el modelo de hacer de la región el patio trasero de Estados Unidos, fue la ideología de la Escuela de las Américas. Siguiendo fielmente el principio monroista de América para los Americanos. Todo termina en la unión cívico-militar, que en años previos a la Revolución era un antivalor. El peor insulto para un cadete era decirle “tú eres un civil”. Aunque hay que reconocer que la Academia Militar de Venezuela, a diferencia de otros países, siempre ha ingresado gente de pueblo, clase media y adinerada.

Cambio del pensamiento militar

E miércoles 28 de enero de 2020 la Asamblea Nacional Constituyente aprobó el proyecto de Ley Constitucional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), en donde luego de un profundo y democrático debate. “Yo vengo de la Fuerza Armada, salí en 1999, y debo reconocer que fue producto un histórico debate democrático”. Desde que Chávez llegó a la presidencia de la República, pero especial luego del golpe de abril de 2002, han habido 6 reformas de esta ley. La actual se discutió artículo por artículo a lo interno y en ella se concentra todo el debate ocurrido en los últimos 40 años.
Durante la Cuarta República había profundas divisiones y hasta competían los componentes de la Fuerza Armada. Había incluso divisiones de clase. Chávez realizó grandes cambios buscando la articulación profunda de los cuatro componentes (armada, aviación, ejército y guardia nacional). Esta última reforma se introduce en la ley las bases doctrinaria de la FANB y se declara como popular, bolivariana, antiimperialista y antioligárquica. Incluye además la organización popular para la defensa y concibe a la milicia como el quinto componente de carácter especial, sellando la unión cívico-militar. Es una ley de avanzada que cuando sea publicada en Gaceta Oficial estoy seguro generará un gran debate nacional. Los tres aportes son: determina las bases doctrinales e ideológicas de las Fuerzas Armadas, fortalece la acción conjunta de sus componentes e incorpora la organización popular en la defensa integral de la nación.

Guerra total globalizada contra Venezuela

La ley se adapta a las nuevas formas de agresión del imperio.
Según el Coronel retirado del Ejército de EE.UU. Max G. Manwaring, habla de la Guerra Total en los tiempos de Globalización, dice que hay tres niveles que no suceden cronológicamente, sino que lo ideal es que todos se apliquen a la vez, el primero es la guerra indirecta (la guerra interna) buscando la desestabilización política a través de la desestabilización económica y ataque a la moneda, el golpe de estado tradicional y la toma de espacios geográficos y políticos por organizaciones criminales.
El segundo nivel busca el descontento de la población con medidas que eviten que los gobiernos se defiendan. Se genera inflación y se aplica un bloqueo, y el tercer nivel es el asesoramiento de un canal militar y logístico camuflado con la excusa de “intervención humanitaria”.

Geraldina Colotti, Verónica Díaz y Gustavo Villapol. Foto Iván Pernía/ Cuatro F