Medidas coercitivas contra Conviasa y visita de Lavrov

Por Eduardo Piñate R.

El gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica acaba de sumar una nueva agresión contra nuestra Patria y nuestro pueblo. A la larga lista de medidas coercitivas unilaterales contra instituciones y personas, ahora el Departamento del Tesoro de los EEUU dicta «sanciones», es decir, medidas coercitivas unilaterales e ilegales, contra nuestra línea aérea bandera Conviasa.

A las afectaciones provocadas por dichas medidas y por el bloqueo criminal para la compra de alimentos, medicamentos, equipos, maquinarias, piezas de repuestos e insumos diversos para nuestro pueblo y nuestra actividad económica productiva, ahora pretenden paralizar a nuestra principal línea aérea, afectando la movilidad nacional e internacional de decenas de miles de venezolanos y extranjeros que utilizan sus servicios y por supuesto, a sus trabajadores. Además, se proponen impedir un programa que nuestro gobierno ha desarrollado con mucho éxito, tanto por la cantidad de personas movilizadas, como por su positivo impacto político, desmontando un aspecto de la campaña de infamias contra Venezuela: el Plan Vuelta a la Patria.

Desde luego que estas medidas contra Conviasa están condenadas al fracaso, como fracasarán el resto de ellas por la voluntad de lucha y de vencer del pueblo venezolano y la dirección de la Revolución Bolivariana, encabezada por Nicolás Maduro. Esta es la fuerza principal que los oponemos al imperialismo y con la que lo derrotaremos.

Pero este no es un combate local, es una batalla planetaria para acabar con la unipolaridad yanqui y su hegemonía en el mundo, para construir un mundo multicéntrico y pluripolar como lo proyectó el Comandante Chávez siguiendo a Bolívar. Por eso, la visita al país del Canciller ruso Serguéi Lavrov tiene una gran importancia, sobre todo por la ratificación de los vínculos en todas las áreas y la reiteración de su amistad y apoyo en la lucha de carácter histórica que libramos contra el imperialismo, basado en nuestro interés común por un mundo basado en relaciones justas entre las naciones. Seguimos venciendo.