Caracas, la voz de los pueblos contra el imperialismo

Geraldina Colotti

El profesor Izadi avanza hacia el micrófono con el puño alzado y cerrado: «Viva el socialismo bolivariano», grita. Mientras tanto, frente al escenario se despliega una pancarta que alaba el «martirio del general Suleimani». Una mujer con un largo jijab negro y un militante iraní, que llegó a representar a su gobierno con una gran delegación, lo apoyan. En la sala de conferencias del Hotel Alba Caracas, el público los recibe con dos consignas: «Saludo solidario y revolucionario» y «Saludo feminista y antiimperialista».

Esta es quizás la imagen que mejor resume la fecundidad compleja de contenidos, métodos y prácticas, compartida durante el Encuentro Mundial contra el imperialismo, «por la vida, la soberanía y la paz», que efectuó en Caracas. Del 22 al 24 de enero, más de 410 delegadas y delegados de 73 países y cinco continentes llegaron aquí, reuniéndose con los 2096 delegadas y delegados nacionales.

En el último día, Julio César Chávez presentó los datos en nombre del Partido Socialista Unido de Venezuela, promotor de la iniciativa junto con los partidos aliados del Gran Polo Patriótico. Los delegados deberían haber sido más de 1.300, denunció Chávez, si el imperialismo no hubiera puesto ningún tipo de impedimento a través de las líneas aéreas que controla para dificultar o imposibilitar el viaje de los invitados e invitados.

De hecho, muchos de ellos llegaron el último día, a tiempo para participar en la reunión con el presidente Nicolás Maduro. En días anteriores, la vicepresidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, Tania Díaz, había denunciado el sabotaje, enmarcándolo dentro del feroz bloqueo económico-financiero impuesto al gobierno bolivariano. Un esfuerzo gigantesco, por lo tanto, y un gran resultado, como señaló el profesor Adán Chávez, el hermano mayor del Comandante.

La furia imperialista contra la revolución bolivariana y contra los países que, como Cuba, nunca se han arrodillado, indica lo que está en juego en el escenario internacional. Por un lado, la arrogancia del capitalismo globalizado que busca resolver su crisis estructural con nuevas guerras imperialistas. Por otro lado, el movimiento, complejo y articulado, que prefigura un mundo multipolar y multicéntrico en el que los pueblos que se refieren al socialismo vuelven a jugar su gran partido.

Maduro lo expresó de esta manera: «Ya no estamos en un mundo donde se pueda imponer un solo dogma, una sola religión, un solo método. Debemos tomar nota de ello, vivir en la diversidad pero aún buscar un punto de encuentro general, una plataforma para la lucha global en torno a la cual unirse para hacer retroceder al imperialismo. Debemos oponerle una sola agenda mundial de lucha permanente en cada estado, en cada continente «.

Entonces, un centro mundial contra el imperialismo. Una nueva internacional de los pueblos que alimenta y nutre una fábrica de contenido, articulada en una plataforma digital en la que combinar y multiplicar la conciencia y las prácticas en un plan de acción, en una agenda de lucha y movilización.

Estas son algunas de las propuestas contenidas en la declaración final, aprobada por unanimidad junto con algunas resoluciones especiales en apoyo de los reclamos de los pueblos o la condena de sanciones y agresiones imperialistas como el bloqueo a Cuba. Las propuestas ya fueron adelantadas durante las diversas conferencias internacionales seguidas al Foro de Sao Paulo, que tuvo lugar a fines de julio de 2019 en Caracas.

El último nombramiento del año pasado fue el Congreso Internacional de Comunicación, durante el cual se lanzó la Universidad Internacional de Comunicación, y se expresó la necesidad de una agencia internacional de la comunicación popular. Una necesidad reiterada en las 12 mesas de trabajo llevadas a cabo en esto Encuentro mundial antiimperialista, durante el cual se hizo un fuerte énfasis en la manifestación antiimperialista que tuvo lugar en Irak, anunciada por la delegación iraní.

«Hoy, el pueblo de Iraq ha hablado con una sola voz para exigir la salida de las tropas norteamericanas del país, dijo Maduro, y cuenta con todo mi apoyo. Apoyamos las rebeldías de los pueblos que el imperialismo quiere sofocar y por eso somos atacados «.

El primer día, los delegados participaron en el muy popular programa Con el Mazo Dando, dirigido por el presidente del ANC, Diosdado Cabello, durante se burla irónicamente de las noticias falsas y de los planes fracasados de los golpistas venezolanos dirigidos por Estados Unidos.

El Encuentro Mundial dio voz y espacio a los pueblos en lucha: de Haití a Chile, de Colombia a Bolivia, de Francia a los Estados Unidos «. Particularmente ricas en propuestas han sido las mesas relacionadas con los pueblos indígenas, los afrodescendientes y la mesa de las mujeres, una veta vital y fundamental de la revolución bolivariana. Fue significativo que un sindicalista canadiense leyera las conclusiones de la tabla relacionadas con los trabajadores y trabajadoras, quienes también abordaron el tema ambiental, entre los diversos puntos aprobados: un problema, dijo el sindicalista, que debe enfrentarse en términos estructurales, como un cuestionamiento del modelo de desarrollo capitalista, que devasta el medio ambiente con fines de lucro.

El centro de la reunión mundial antiimperialista fue también la lucha contra el latifundio mediático y la propaganda de los medios guerreristas, que anulan la realidad y la ocultan para perpetuar el cuento de las clases dominantes. Para esto, el documento final se hizo cargo de la campaña para la liberación de Julian Assange, el fundador de Wikileaks, quien está a punto de ser entregado a los Estados Unidos por el cambio de gobierno de Lenín Moreno en Ecuador. También se puso énfasis en la defensa de Telesur. De hecho, la televisión de Chávez y de la Patria Grande está amenazada por Estados Unidos y por el presidente interino «autoproclamado» Juan Guaidó, a quien le gustaría reemplazar su dirección y discurso con otro arrodillado al imperialismo.

Por un lado, hay las corporaciones multinacionales con fines de lucro y una banda de ladrones declarados, como lo ha admitido Estados Unidos, que son destinados a la basura de la historia, pero que no se resignan. Por otro, hay la internacional de los pueblos, que muestra la necesidad y posibilidad de otro mundo diferente. Un mundo que está surgiendo paso a paso, prefigurado también por el esfuerzo gigantesco y rentable de este Encuentro Mundial contra el imperialismo: “Por la vida, la soberanía y la paz”.

Un mundo que se eleva en continuidad renovada con los ideales del siglo pasado. Y, por esta razón, el gesto de un diputado de la Duma rusa al concluir el Encuentro Mundial adquirió un fuerte significado simbólico: entregar al presidente Maduro la Orden de Lenin, nombrada en homenaje al máximo líder de la revolución rusa, el más alto honor nacional de la Unión Soviética.