Corporaciones digitales callan voces de influenciadores venezolanos

Oscar Lloreda especialista en comunicación

Las grandes corporaciones que manejan las redes sociales no permiten que personas de pensamiento independiente se expresen, pues podrían generar transformación del sistema capitalista

Las grandes corporaciones que manejan las redes sociales bloquean las cuentas de influenciadores que no están apegadas a los lineamientos del sistema capitalista porque su voz podría generar transformación y esto, no está permitido, afirmó Oscar Lloreda, comunicador social, internacionalista y profesor universitario.

«Todas estas personas no son reconocidas, no están autorizadas por el sistema para hablar, entonces, su hablar genera ruido, su hablar puede generar transformación, y como eso no es lo que el sistema desea, entonces se ven coartados en su libertad de poder comunicar libremente”.

En el marco del conversatorio “Política y Redes Sociales” organizado por Conatel, Lloreda explicó que el bloqueo o la eliminación sistemática de cuentas de influenciadores venezolanos que ha aumentado en los últimos meses, vulnera su derecho a la comunicación libre, que para esta industria no es igual que su concepto de libertad de expresión.

“Habría que trascender la noción de libertad de expresión a la de comunicación libre, porque la libertad de expresión está atada a esa lógica excluyente”, puntualizó. Y es que, desde hace meses, influenciadores venezolanos como Ana de Rodríguez, Patricia Dorta o Luigino Bracci han denunciado el bloqueo o cierre arbitrario de sus cuentas en plataformas sociales, sin previo aviso y sin que los administradores de estos sitios den mayores explicaciones.

Esto podría tener nexo con lo que Oscar Lloreda llama los vínculos interempresariales, es decir, todos aquellos intereses que interconectan y convergen en estas transnacionales, y por lo que sólo autorizan a hablar a tres tipos de personas: los que tienen capital económico, los que capital simbólico y los que tienen capital políticos.

“Quienes tienen el capital económico que son los que pueden montar sus grandes empresas y sus grandes medios de comunicación y hacer grandes producciones y difundirlas alrededor del mundo (…) Quienes tienen capital simbólico son aquellos que acumulan un capital gracias a los criterios de ‘merecimiento’ que pudieran ser tanto académicos como la farándula.

Hemos visto cómo las campañas en contra de Venezuela se han concentrado en ese capital simbólico de muchos actores que tienen una influencia muy grande. El capital político que es el que poseen las instituciones del mundo”, detalló.

En este sentido el especialista indicó que, en lo que respecta a los influenciadores, las grandes corporaciones al cuidado de sus intereses, tienden a cercenar el derecho de expresión de aquellos que atentan contra el “modelo capital” o que “presenten o se posicionen con una manera contrahegemónica” y que pueden demostrar que existen “formas de organización social que trascienden las lógicas del capital”.

Redes sociales despolitizadoras

Para Lloreda las redes sociales “despolitizan” porque sus formulas actuales no están sustentadas con argumentos y hay una sustracción de la capacidad del ser humano a partir de las relaciones de las redes sociales.

Agregó que las plataformas sociales “promueven la interpasividad porque realmente es la herramienta la que tiene la actividad, hay una donación de la acción del sujeto hacia el objeto y quien actúa realmente es el objeto no nosotros”.

Explica con relación a este tema que un ejemplo claro de ello lo fue las primaveras árabes, puesto que solo cuando fueron bloqueadas, la gente salió de sus casas y se movilizaron.

Como conclusión indicó que la única forma de evitar que las grandes corporaciones bloqueen las cuentas de las personas que no entran entre la calificación de capitales explicada por él, es que se generen plataformas tecnológicas que permitan garantizar que circulen las ideas y así sustentar

Fuente: Conatel